La actividad realizada a lo largo de estos tres años se plasma en un conjunto de publicaciones y en la organización de varios seminarios, así como en la creación de una red de trabajo y colaboración entre diferentes grupos universitarios (nacionales e internacionales), think-tanks e instituciones públicas.

El denominador común de toda la investigación ha sido el análisis de la ambivalencia de una región, nominalmente formada por cinco de las extintas repúblicas soviéticas (los “5-stans”): Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán, que:

  1. Por haber sido miembros de la URSS, son intrínsecamente dependientes y están interconectados, en un contexto regional de unos recursos naturales distribuidos asimétricamente; hecho que genera fuertes riesgos de seguridad hídrica, energética y ambiental
  2. Su nacimiento constituye, por el hecho de la desintegración de la URSS, en un contexto internacional marcado por el fin del orden bipolar, una situación única y nueva en la historia contemporánea, que plantea ciertas dudas sobre cómo se puede definir la región, qué estados incluiríamos, qué papel juegan en el orden internacional en recomposición y qué retos de seguridad se plantean
  3. Los primeros 20 años de vida de los “5-stanes”, muestran una tensión entre la definición de las estrategias de construcción nacional de cada uno de los Estados, la necesidad de cooperación regional derivada de una distribución de recursos asimétricos y la relación dialéctica –bilateral- que cada uno tiene con sus vecinos, dichas potencias mundiales emergentes –China y Rusia- o potencias regionales –entre las que, además de las dos anteriores, figuran India, Turquía e Irán.